BLOG

Cobranzas en Argentina 2026: tecnología, talento y estrategia ante un nuevo escenario económico

Por Vanesa Etimos, consultora independiente Émerix

___________________________________________________________________________________________

Contexto económico 2025: una recuperación con tensiones ocultas

En 2025, Argentina mostró señales de recuperación macroeconómica, pero con desequilibrios que afectaron directamente la capacidad de pago de hogares y empresas. Este rebote económico no alivió la capacidad de recupero; por el contrario, la deterioró.

El crecimiento, impulsado principalmente por sectores exportadores como minería, agroindustria y consumo masivo, fue parcial y desigual, ya que actividades como la construcción y la industria manufacturera continuaron en baja. A esto se sumaron una inflación moderada, tasas de interés elevadas y un sobreendeudamiento récord que estancó salarios y elevó la morosidad a niveles críticos. Mientras la economía avanzaba por segmentos, las áreas de cobranzas enfrentaron un escenario complejo, con baja adopción tecnológica y una presión creciente para adaptarse a un 2026 que exigirá nuevas capacidades y modelos de gestión más eficientes.

Mercado laboral y talento digital

En 2025, el mercado laboral argentino continuó mostrando rigideces estructurales: el salario mínimo permaneció congelado, la creación de empleo formal casi no avanzó y la informalidad alcanzó a millones de trabajadores, limitando la productividad y el acceso a soluciones financieras sostenibles. Frente a este escenario, las empresas aceleraron la capacitación tecnológica y la adopción de modelos híbridos que combinan inteligencia humana y artificial.

El liderazgo organizacional tuvo que adaptarse a un entorno cambiante, promoviendo culturas ágiles y orientadas a la innovación, condición indispensable para incorporar tecnologías como IA y automatización en procesos críticos —incluida la gestión de cobranzas— y responder con rapidez a un mercado cada vez más complejo.

Un endeudamiento récord que presiona la capacidad de pago

En 2025, Argentina enfrentó un nivel de sobreendeudamiento sin precedentes: el 91% de los hogares contrajo deudas —principalmente con tarjetas y préstamos personales— y cada cliente acumuló en promedio $5,6 millones, un aumento del 75% interanual. La morosidad en tarjetas escaló del 1,9% al 7,4% en apenas nueve meses, mientras las empresas, aunque más cumplidoras, comenzaron a evidenciar señales de deterioro financiero. Este cuadro se agravó con una política monetaria restrictiva que elevó las tasas de interés para contener la inflación, encareciendo el crédito para familias y PyMEs y limitando su acceso al financiamiento. El resultado es un modelo basado en consumo a crédito y salarios licuados, insostenible en el mediano plazo y que incrementa la presión sobre los esquemas de cobranzas tradicionales.

Tecnología en cobranzas: alta expectativa, baja adopción real

En 2025, la inteligencia artificial se consolidó como el eje de transformación del sector de cobranzas, aunque su implementación todavía está lejos de su potencial. Argentina figura entre los países con mayor uso de IA a nivel global, pero solo el 12% de las PyMEs la aplica de manera productiva, y la mayoría de las empresas continúa operando con modelos tradicionales, combinando atención humana con automatizaciones parciales. La migración hacia esquemas verdaderamente inteligentes —donde agentes capacitados en storytelling se potencian con IA generativa, motores de decisión y analítica predictiva— avanza lento, pero es clave para mejorar la eficiencia, escalar estrategias personalizadas y elevar la experiencia del cliente. Este cambio tecnológico exige nuevas capacidades, liderazgo adaptable y cultura de innovación, condiciones que ya comenzaron a gestarse pero que definirán quiénes liderarán la cobranza del futuro.

Perspectivas para 2026

El 2026 se presenta como un año de transformación y consolidación, marcado por la masificación tecnológica en cobranzas mediante una adopción más amplia de IA, motores de decisión, automatización y analítica predictiva; por la evolución hacia una gestión preventiva y ética, orientada a la educación financiera y el acompañamiento responsable del deudor; y por reformas laborales destinadas a formalizar empleo y mejorar la productividad. Además, será clave fortalecer un ecosistema PyME más competitivo a través de alianzas con SGRs y bancos digitales, y mantener la sostenibilidad fiscal como base de estabilidad macroeconómica. Este escenario requerirá nuevas capacidades, impulsando modelos de talento que integren inteligencia humana y artificial, con planificación estratégica basada en habilidades, formación continua y procesos de reskilling y upskilling. La gestión híbrida entre tecnología y personas será determinante para alcanzar una operación más eficiente, ética y sostenible en sectores críticos como cobranzas y en toda la economía argentina.

La IA no transforma, habilita.

Hablar de inteligencia artificial es fácil; convertirla en resultados concretos, no. La IA promete revolucionar los negocios, pero esa promesa rara vez se materializa cuando la organización confunde adopción tecnológica con transformación real. La tecnología, por sí sola, no crea valor: solo lo genera cuando se orienta a un problema específico, se alimenta de datos confiables y se integra en equipos con la capacidad y la disposición de aprender, ejecutar y mejorar de forma continua. El verdadero desafío no está en desplegar modelos, sino en incorporarlos en la toma de decisiones diaria y en la operación del negocio. La diferencia entre experimentar con IA y obtener impacto es estratégica: no se trata de correr detrás de la herramienta, sino de alinear cultura, procesos y objetivos para que esa herramienta amplifique el juicio humano. Las organizaciones que comprendan esto no solo adoptarán IA; la convertirán en un diferencial competitivo sostenible.

El 2026 no será un año más para el sector de cobranzas: será el punto en que la estrategia, la tecnología y el talento definirán quién se adapta y quién queda atrás. La recuperación económica no garantizará resultados por sí sola; lo hará la capacidad de las organizaciones para integrar IA, datos y gestión con una mirada humana y sostenible. La diferencia no estará en tener herramientas, sino en saber usarlas para transformar decisiones, procesos y, finalmente, resultados.

 

 

 

CONTÁCTESE
CON NOSOTROS

Suscripción a newsletter